Enfermedades neurológicas (parte II)
Otras de las enfermedades neurológicas más comunes son las siguientes:
- Traumatismo craneoencefálico:
La causa más frecuente de daño cerebral es la de origen traumático y recibe el nombre de traumatismo craneoencefálico (TCE).
El daño que sufre el cerebro tras un traumatismo en el cráneo se debe, por una parte, a la lesión primaria, es decir, una contusión directamente relacionada con un impacto sobre esa zona o con el movimiento rápido de aceleración o desaceleración y, por otro lado, a la lesión secundaria, que puede surgir debido a un edema, una hemorragia, un aumento de la presión en el cráneo, etc., que se desarrolla en consecuencia de la lesión primaria durante los primeros días después del accidente, pudiendo desencadenar en graves consecuencias en el pronóstico funcional.
La primera consecuencia de la lesión post-traumática suele ser una alteración de la conciencia, el coma, cuya intensidad y duración es variable y que, en algunos casos, puede prolongarse durante meses, provocando importantes consecuencias a largo plazo. Además, este daño puede llevar a trastornos a nivel sensorial, del movimiento y la marcha, en la deglución, en la coordinación motora y/o alteraciones en el control de los esfínteres.
En el aspecto neuropsicológico, podemos objetivar una gran variabilidad de déficits cognitivos y conductuales que pueden aparecer como consecuencia del Traumatismo Craneoencefálico, viéndose alteradas distintas funciones cognitivas como la atención-concentración, la memoria-aprendizaje, el razonamiento-inteligencia, el lenguaje-habla o cambios en la conducta y emoción.
Las alteraciones mencionadas suelen presentarse con distintas frecuencias, sin embargo, suelen alterar la capacidad del paciente para adquirir, almacenar y recuperar nueva información. El resultado es una pérdida de las relaciones sociales, y la aparición de la angustia familiar, sumándose a numerosas dificultades a la hora de volver a hacer vida 'normal'.
- Ataxia:
Es un trastorno caracterizado por la disminución de la capacidad de coordinar los movimientos, manifestándose como temblor de partes del cuerpo durante la realización de movimientos voluntarios, como dificultad para realizar movimientos precisos o como dificultar para mantener el equilibrio.
La ataxia no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma característico de más de trescientos proceso degenerativos que cursan además de este, muchos más síntomas como disminución sensorial, infecciones pulmonares, linfomas, deformidades esqueléticas, etc., que varían según el tipo de ataxia.
La gran parte de las ataxias son progresivas, pudiendo comenzar con una ligera falta de equilibrio al andar y, más adelante, desencadenando marchas altamente discapacitantes. No obstante, el grado de progresión varía según el tipo de ataxia, y la persona, teniendo en cuenta diversos factores genéticos, ambientales y personales.
- Distrofia muscular:
La distrofia muscular es un grupo de enfermedades que provocan debilidad progresiva y pérdida de la masa muscular. En este problema, los genes anormales, consecuencia de mutaciones, interfieren en la producción de proteínas necesarias para formar músculos saludables.
Los síntomas del tipo de distrofia más común aparecen en la infancia, principalmente en los varones. Sin embargo, otros tipos no aparecen hasta la edad adulta.
No existe cura para la distrofia muscular, sin embargo, los medicamentos y el tratamiento pueden ayudar a controlar los síntomas y, a su vez, disminuir el avance de la enfermedad.
El principal signo de distrofia muscular es una debilidad muscular progresiva, empezando los signos y síntomas específicos en diferentes edades y grupos muscular, según el tipo de distrofia muscular.
Tipos de distrofia muscular:
Distrofia muscular de tipo Duchenne: es el tipo más común. Aunque las niñas pueden ser portadoras y estar levemente afectas, es mucho más común en los niños. Sus signos y síntomas, que suelen aparecer en la infancia, suelen ser caídas frecuentes, dificultad para levantarse luego de estar tumbado o sentado, problemas para correr o saltar, caminar en puntas de pie, dolor y rigidez muscular, etc.
Distrofia muscular de Becker: los síntomas son parecidos a los de la distrofia muscular de Duchenne, pero tienden a ser más leves y a avanzar más lentamente. Los síntomas suelen comenzar en la adolescencia, pero es posible que no se manifiesten hasta los 20 años o más tarde.
Distrofia muscular miotónica: se caracteriza por la incapacidad para relajar los músculos tras las contracciones. Los músculos faciales y del cuello generalmente son los primeros en verse afectados.
Distrofia facioescapulohumeral: la debilidad muscular suele comenzar en la cara, la cadera y los hombros. Los omóplatos pueden sobresalir como alas cuando se levantas los brazos. El inicio suele ocurrir durante la adolescencia, sin embargo, puede también hacerlo en la infancia o tan tarde como a los 50 años.
Distrofia congénita: afecta tanto a niños como a niñas, y se hace evidente en el nacimiento o antes de los dos años. Algunas formas avanzan lentamente y causan solamente una discapacidad leve, mientras que otras avanzan rápidamente y causan un grave deterioro.
Distrofia de la cintura escapulohumeral o pélvica: los músculos de la cadera y el hombro suelen ser los primero afectados. Las personas con este tipo de distrofia muscular pueden tener dificultar para levantar la parte delantera del pie y, por lo tanto, pueden tropezar con frecuencia. La aparición suele producirse generalmente en la infancia o adolescencia.

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